Argentina
1985 o el poder de la justicia social.

Una de las
combinaciones más poderosas para mí, son; las leyes y el periodismo, ambas,
tienen un maridaje muy, pero muy cabrón, así como para quienes ya me conocen,
saben, que soy amante de la música, pero siempre tengo el gusto por combinar, y
una de esas combinaciones, es el punk y el jazz y tú te preguntarás ¿Qué
chingados tiene qué ver el punk y el jazz?
Y la
respuesta es que bastante, verás, el punk viene de los barrios bajos de
Londres, si bien un ambicioso Malcolm McLaren, se benefició de una estética,
que en aquellos entonces no valía verga, justamente como hoy día, lo cierto es,
que era un movimiento honesto, si elitismo, sin presunciones, sólo querer
gritar, beber, echar un buen desmadre y pasarla bien con los compas. Y Por otro
lado, el jazz, sale de los barrio bajos de la nueva Orleans, y sí, como en el
caso anterior, siempre hay alguien queriéndose beneficiar, en éste caso no sé
si en verdad quería, pero, tenía el suficiente talento, el que se
autodenominara padre y fundador del jazz jelly roll Morton, tenía una ambición
clara, pero, a su vez, honesta, y es que son géneros muy distintos, pero, de
cierta manera sofisticados y salvajes, y eso es lo que hace que a la hora de
pedir la carta en este restaurant de 3 estrellas, llamado melomanía, hagan éste
excelente maridaje. Y lo mismo pasa (por lo menos para mí) con las leyes y el
periodismo, me acabo de ver “Argentina 1985” y perdón por el spoiler, es una
puta joya, en verdad, sé que ya he dicho esto de otras pelis, pero, si lo dije,
es porque lo son. Y es que, hoy día, la industria del cine está carcomida por
el cine de super héroes, no me malentiendas, también soy consumidor, pero, hay
que aceptar que el fan service y el pésimo CGI hecho por cansados, fastidiados
y sobre explotados creadores de efectos, es la carta con manchas de café y de
comida del comensal anterior en esta fonda con cucarachas y pelos en la comida
llamada “industria del entretenimiento”
La verdad es
que es una película que encuentro totalmente fresca, combina dos elementos de
los cuáles ya hablé, que son el periodismo y el derecho, y es que, ambos, nacen
como una necesidad, uno, para informar y el otro, para buscar justicia, y si
bien, como en el caso del jazz y el punk, son cosas totalmente distintas, la
verdad es que maridan chingón, creo que simple y llanamente, ambas, buscan la
verdad.
Y a pesar de
que la verdad sea algo que es, en parte un concepto difícil de entender, la
realidad es que muchas cabezas ruedan al año por ello, por ejemplo, yo a la
semana tengo que revisar un montón de guiones que están plagiados, sólo porque
el guionista le dio hueva hacer su parte de la chamba y okey, voy de acuerdo,
yo,no soy periodista, pero, necesito escribir sinceramente para poder pagar mi
renta, si hago trampa, no sólo me engaño a mí, sino a mis clientes, quienes
tarde o temprano, les caerá un strike por incumplimiento, en este caso, plagio.
Esto, la
verdad es que me ha enseñado mucho a querer buscar la verdad a la hora de escribir,
si bien, no soy periodista, pues, tratar de escribir con el mayor rigor
periodístico. Desafortunadamente, México y bueno, Latinoamérica, es el peor
lugar para ejercer el periodismo, y si te dedicas a las leyes y eres de los
“buenos” pues, puede que corras con el mismo destino. Una desgracia.
Y
precisamente de esto va argentina 1985, en medio de uno de los mayores juicios
político-militares, un Fiscal Strassera, apoyado por un grupo de jóvenes con el
único ideal de ver caer a aquellos ex comandantes que cometieron atrocidades a
diestra y siniestra durante la dictadura militar y sean enjuiciados. A medida
de que avanza la peli, te hacen sentir parte de ellos, si es que tienes un
resquicio de justicia social en la sangre, pero también la paranoia que invade
a los personajes en cierto momento, la cuál, es demás justificada. Y no
considero que sea una película patriótica, tal vez algo inclinada (en demasía )
al peronismo, pero, en definitiva, una oda salvaje hacia aquellos que
reprimieron y torturaron, algo que los mexicanos sabemos de sobremanera… si
sabremos de fachos.
Y bueno,
puta, ni hablar de la banda sonora, una orquesta de primera línea, tocando una
partitura bastante peculiar, la verdad, no se encuentra música así en una
película a diario en una película, un tanto misteriosa al estilo de carmina
burana, pero retomando y reivindicando el género noir, el balance entre el
periodismo y la abogacía, es soberbio, en busca de la verdad, por momentos recordé
daredevil de Marvel, me la he visto últimamente y es una serie que me agrada
por la misma razón, porque va de la mano con la astucia de Karen page en busca
de la verdad y el sentido de justicia del abogado y diablo de hell’s kitchen,
Matt Murdock.
La verdad,
es una película, que me llegó mucho, así que, si pueden verla, dénsela. Está en
Amazon Prime video. Pero si no, siempre está Cuevana. Bendito Dios.