Diarios de coronavirus o mis más sinceras disculpas...
No sólo es
el ataque de pánico, o ansiedad, no, es el síntoma del después, la famosa
culpa…
Piensa en la
primera vez que mojaste la cama, piensa en la primera vez que terminaste en tu
mano, o en tu primera borrachera, las cosas sin sentido que hiciste o dijiste…
Bueno, hay una sensación llamada culpa, y es lo que siento ahora, culpa, una
culpa mortal, que cuando termina todo,
tienes ganas de contarle a tu familia el porqué de tu ansiedad, de tu estrés…
pero cuando los ves, esa barrera estúpida de hostilidad. La verdad nunca me ha
caído bien mi padre, es un buen tipo y todo, pero la verdad es que siempre ha sido
como hablar con una pared… hablar con una pared tiene más sentido que hablar
con ese hombre. Pero siento culpa cuando pasan estas cosas, yo lo sé , no soy
idiota, desde luego que no es mi culpa… pero la siento, y siento que debo
disculparme con medio mundo, aunque sea una estupidez, “hey, oye, disculpa por
sentirme mal” “oye, disculpa por las
taquicardias, por el mareo, por el miedo irracional a que algo vaya a pasar,
perdón, por el temblor de manos, y perdón también que no entiendas un carajo de
esto, debe morirse alguien muy cercano a ti para que experimentes que carajo es
el estrés post- traumático”… y con todo y sarcasmo, y a sabiendas de que no tendría por qué disculparme… pues, perdón,
no sé que cometí, o que estoy pagando, nadie, absolutamente nadie escapa de sus
errores…
No, no estoy
pensando en el suicidio, hace un par de meses sí, pero hoy no, siento que
cuando me pasa esto, es como un ataque de epilepsia, o de psicosis, o de
cualquier otra cosa que te hace pasar vergüenza, sólo dejas que pase y ya. Na
de esto lo esperas, ni lo intuyes, sólo te da, y ya, no respeta horarios, ni
lugares, ni se fija con la persona que estás en el momento, ni si traes dinero
o no, ni si eres guapo o feo, ni si tienes metas o no. Sólo estás tú, sintiendo
que te vas a morir, a mí últimamente no me pasa ya eso último, pero sí que me
voy a desmayar, que mis músculos no funcionan, que mi alma no reacciona, que
mis palabras se cruzan, que nada es real, que te escapas de tu cuerpo, que
sientes hormigueos en ambos brazos que inutilizan tus manos hasta retorcerlas
como frituras, pensando cómo me quito esto, como un saco, pero uno que está
adherido en tu piel que se conecta con tus venas y tu sangre, que tu pulso
cardiaco está bien, que no estás muriendo, que sólo es un triste y patético
ataque de pánico…
Y luego
viene la culpa, la culpa de ver cómo te quedan viendo como si estuvieses loco,
que te miran con lástima, que quema la culpa, aunque si eres como yo, tu mirada
se vuelve soberbia, y sabes lo que acaba de pasar, sabes que acabas de mojar la
cama, sabes que acabas de terminar en tu mano, sabes que te acabas de embriagar
y no la pasaste bien e hiciste y dijiste “cosas”… culpa
No hay comentarios:
Publicar un comentario