viernes, 25 de septiembre de 2026

GLING-GLÓ: EL DISCO DE JAZZ QUE BJÖRK GRABÓ ANTES DE CONVERTIRSE EN BJÖRK

Cuando pensamos en Björk, probablemente lo primero que viene a nuestra cabeza no es precisamente el jazz.

Pensamos en vestidos imposibles, videoclips surrealistas, electrónica, sonidos experimentales y una de las voces más particulares de la música contemporánea.

Pero antes de Debut, antes de Post, antes de Homogenic y mucho antes de convertirse en uno de los personajes más singulares de la música pop, Björk tenía apenas 24 años y estaba cantando jazz en Islandia.

Y en 1990 ocurrió algo bastante curioso: Björk grabó un disco prácticamente perdido entre las páginas de su enorme carrera posterior.

Su nombre era Gling-Gló.

Y si nunca lo has escuchado, probablemente te sorprenda descubrir que aquí Björk no suena como la Björk que conocemos.

Suena como una cantante de jazz.

¿QUÉ ES GLING-GLÓ?

Gling-Gló es el único álbum grabado por Björk junto al Trío Guðmundar Ingólfssonar.

El proyecto estaba formado por Björk en la voz y la armónica, Guðmundur Ingólfsson al piano y la pandereta, Þórður Högnason en el contrabajo y Guðmundur "Pappa Jazz" Steingrímsson en la batería, maracas y campanas.

Y desde el principio hay algo que llama la atención: no estamos frente a un disco de jazz experimental ni frente a una Björk intentando reinventar el género.

Es, en buena medida, un disco de jazz vocal bastante tradicional.

Hay swing, bebop, baladas y canciones populares islandesas.

Pero también hay versiones de canciones estadounidenses que fueron adaptadas al idioma islandés.

Y ahí está precisamente una de las cosas más fascinantes del álbum.

Porque escuchar a Björk cantar jazz en islandés produce una combinación bastante extraña: por un lado, las estructuras y el lenguaje musical resultan familiares; por otro, el idioma le da al disco una personalidad completamente distinta.



¿QUÉ SIGNIFICA "GLING-GLÓ"?

El título también tiene algo de juguetón.

"Gling-Gló" es una especie de onomatopeya islandesa que puede entenderse aproximadamente como el sonido de una campana: algo parecido a nuestro "ding-dong".

Y ese carácter juguetón está presente durante todo el álbum.

Björk canta con una enorme libertad rítmica y utiliza su voz de una manera que ya permite reconocer algunas de las características que posteriormente la convertirían en una artista tan particular.

Pero todavía no existe la Björk electrónica, experimental y futurista.

Aquí tenemos a una joven cantante de jazz acompañada por un pequeño trío.

Y precisamente por eso el disco resulta tan interesante.

Porque permite escuchar de dónde venía Björk antes de convertirse en la artista que conocemos.

BJÖRK COMO CANTANTE DE JAZZ

Una de las grandes sorpresas de Gling-Gló es precisamente la voz.

Björk todavía no utiliza todos esos recursos vocales que posteriormente asociaríamos con ella.

En cambio, encontramos una interpretación mucho más cercana a la tradición del jazz vocal.

Hay fraseo, improvisación, cambios de registro y una manera muy flexible de entrar y salir del ritmo.

Y esto tiene sentido si pensamos que Björk ya tenía una relación con la música desde muy joven.

Antes de su carrera internacional, había pasado por diferentes proyectos musicales en Islandia y había explorado géneros muy distintos.

El jazz fue una de esas etapas.

Y Gling-Gló terminó siendo una especie de fotografía de ese momento.

Una fotografía bastante breve, pero muy interesante.



UN DISCO ENTRE ISLANDIA Y ESTADOS UNIDOS

Una de las características más interesantes del álbum es su repertorio.

Muchas canciones pertenecen a la tradición popular islandesa, mientras que otras son adaptaciones de canciones estadounidenses.

Por ejemplo, encontramos "Ruby Baby", escrita por Jerry Leiber y Mike Stoller.

También está "I Can't Help Loving That Man", escrita por Jerome Kern y Oscar Hammerstein II para el musical Show Boat.

Y hay otra adaptación particularmente curiosa: "Þad Sést Ekki Sætari Mey", basada en "You Can't Get a Man with a Gun", de Irving Berlin.

Es decir, Gling-Gló funciona casi como un puente.

Por un lado está la tradición musical islandesa.

Por el otro, el repertorio popular estadounidense que durante décadas había alimentado al jazz.

Y en medio de todo eso está Björk cantando esas canciones en islandés.

DOS SESIONES Y UN DISCO

Otra peculiaridad de Gling-Gló es lo rápido que se realizó.

El álbum fue grabado prácticamente durante un par de sesiones en septiembre de 1990.

Eso ayuda a entender por qué el disco tiene una sensación tan espontánea.

No parece una producción gigantesca.

Es un grupo pequeño entrando al estudio y tocando.

Y precisamente esa sencillez hace que podamos concentrarnos en la interacción entre los músicos.

El piano, el contrabajo, la batería y la voz.

Nada sobra demasiado.

Es casi como sentarse en un pequeño club de jazz y escuchar a un cuarteto tocar.

LA HISTORIA TRAS EL DISCO



Pero hay un elemento mucho más triste detrás de Gling-Gló.

El pianista Guðmundur Ingólfsson murió de cáncer poco después de la grabación, en 1991.

Tenía solamente 39 años.

Su muerte puso fin a esta colaboración y el proyecto no continuó como una banda estable.

Eso convierte a Gling-Gló en algo más que una curiosidad dentro de la discografía de Björk.

Es también el registro de una colaboración que prácticamente acababa de comenzar cuando terminó.

Y quizá por eso el disco tiene un lugar tan particular dentro de la historia de la cantante.

ANTES DE DEBUT

Dos años después de Gling-Gló, Björk comenzaría a construir la carrera internacional que finalmente la convertiría en una figura fundamental de la música alternativa.

En 1993 llegaría Debut.

Y ahí aparecería otra Björk.

Una Björk electrónica, experimental, influenciada por la música de clubes, el house, el trip-hop y la vanguardia.

Pero escuchar Gling-Gló después de conocer toda esa trayectoria produce una sensación muy interesante.

Porque de repente podemos escuchar a la artista antes de convertirse en el personaje que conocemos.

Y quizá eso sea lo más fascinante del álbum.

No es simplemente "el disco de jazz de Björk".

Es una pequeña ventana hacia una etapa de su formación musical.



¿POR QUÉ DEBERÍAS ESCUCHARLO?

Si eres fan de Björk, Gling-Gló es prácticamente una pieza arqueológica.

Te permite escuchar una versión de ella que posteriormente desaparecería de la primera línea de su carrera.

Pero si eres aficionado al jazz, también vale la pena escucharlo por sí mismo.

Porque detrás de Björk hay un pequeño grupo de músicos islandeses construyendo un disco de jazz vocal con repertorio islandés y estadounidense.

Y hay algo particularmente hermoso en escuchar a una artista que posteriormente sería conocida por romper todas las reglas comenzar, precisamente, desde una tradición tan antigua como el jazz.

Quizá Björk no necesitaba convertirse en una cantante de jazz.

Pero durante un breve momento de su juventud, lo fue.

Y ese momento quedó registrado en Gling-Gló.

Un disco pequeño.

Extraño.

Juguetón.

Islandés.

Y, sobre todo, completamente diferente a lo que uno esperaría encontrar cuando busca a Björk.

Y tal vez por eso mismo vale tanto la pena escucharlo




si les interesa, pueden descargarlo por aca:


 https://drive.google.com/drive/folders/18PH2PB4QAvdL_vreahlpnnT8uVdZ_fHU?usp=drive_link

pequeño gatito Jazz… 

Erubiel estaba chingue y chingue; wey, ya te sabes esos estándards All of Me, All The Things You Are. Fly Me to the Moon, autum leaves… lo básico, sale hueso en xkina rooftop, ahí en Reforma. sólo llévate unas baquetas y escobillas, acá hay backline...
Cómo se te extraña Eru. tantas pedas, tantas rolas, abriste para mí en el festival del museo de tlalpan. y yo para ti en verkamp, sin contar del tiempo que anduve haciendo gira en la ciudad con mis propias rolas, fuiste la persona que más jaló conmigo. Cómo te iba a decir que no.
Me alisté, Me puse la camisa gris de vestir que tanto me gustaba y la conviene con tirantes negros, Realmente me veía bien. Siempre he sufrido de ansiedad, así que bajé por un par de latas de Tecate a la tienda y una cajetilla de lucky strike. Aún vivía en Iztacalco. Antes de morir, Erubiel tenía ganas de sacar un disco, e hizo grabaciones, cosa que yo no pude, no tuve los huevos por "esperar el momento que quedaran las rolas" Nunca llegó ese momento, pero a Cirerol no le hizo falta, a penas leí en instagram que trae beef con Ed Maverick... siempre trajo beef con alguien, pero sus rolas las grabó en un cel y yo nunca iba a estar contento aunque mezclara mis rolas en el puto abbey Road, en fin.
con una mano temblorina llevaba mi chela en un termo, mientras me la empinaba y llegaba a a garibaldi, decidí caminar, quería pasar por mi antigua casa, ahí en la guerrero; Obraje 11, los mejor de los dos mundos, el centro y la guerrero, pero ya habían cambiado muchas cosas, por mera melancolía pasé por otras chelas ahí a la tienda de "el pingüino" pero, no estaba él, la neta, ni pregunté, pedí mi chela, encendí un tabaco en el viejo zippo que era de mi carnal y seguí caminando. Pedro moreno, riva palacio, banjercito, mi viejo barrio, tantas veces que fui a visitar al césar a su casa, el camino no me era indiferente y a pesar de los años, parecía que el camino me reconocía, incluso en la glorieta donde está la PGR, estaban los mismos vagos, pasé, le alcé la cabeza a uno de ellos y me devolvió el saludo, llevaba años sin pasar por ahí y parecía que muchas cosas habían cambiado y a la vez, todo parecía igual. Iba con tiempo, así que pasé por el sanborns de Av. Juarez a echar una meada, amarilla y espumosa, tres latones de cerveza a penas contenían mis nervios y mi estrés. Vaya excusa de mierda para decir que estaba tan podrido que era un dipsómano de mierda.

pensé en llamarle a César para echar unas chelas, ya tenía rato que no lo veía, pero sabía que se me iba a calentar el hocico e iba terminar ebrio, tenía un compromiso, así que seguí con mi camino. Tenía una costrumbre que tengo hasta el día de hoy, que es hojear revistas en el Sanborns. me gustaban las de chismes, siempre había una morra en bikini, la verdad no me importaba una mierda en ese momento las revistas de tecnología, años después despertarían mi interés, pero, no en ese momento. Me limité a hojear las revistas de farándula y pensar: "Mierda, si yo toviera ese dinero, compraría mucho alcohol"
salí de ahí con mucho tiempo, porque algo que me gustaba mucho, era caminar, caminar por el viejo centro, fumar y caminar, actualmente no puedo darme ese lujo, porque, una: soy agorafóbico y dos: ya no fumo.
Salí del Sanborns y caminé a una de las bancas de la alameda, pude ensayar los temas, al final del día, sólo era una jam. llevaba en la mochilael libro "Mexico City Blues" de Kerouac, de mis beatnics favoritos, realmente a penas lo iba a comenzar, pero, realmente me gustó la nota preliminar:


Quiero ser considerado un poeta jazzero
soplando un largo blues en una sesión por la tarde
de un domingo. Tengo 242 coros;
mis ideas varían y algunas veces dan una voltereta de
un coro a otro o de la mitad de un
coro a la mitad del siguiente.


Después de leer un rato y entretenerme con el viejo ejercicio de la observación Y de fumarme un cigarro, caminé hasta el hotel, Había quedado de verme con Erubiel afuera del cinemex, Afortunadamente no tuve que esperar mucho porque en cuanto iba llegando yo, Apareció él, Me dijo, No he comido nada vamos por unos tacos y una chela aquí al texano, La verdad Los tacos del texano me facinaban, Pero mi regla aunque muy al estilo bukowski, Para que si iba a tomar, Generalmente no comía. Así que Espere a que Eru Terminará su orden Y caminamos al hotel que estaba atrás del cinemex.
Subiendo el elevador estábamos platicando de cómo le estaba yendo, me platicó que la próxima semana iba a tocar en un festival de música en el centro cultural españa, Realmente me daba mucho gusto por él. En cuanto llegamos a la terraza Vi la batería, una gretsch roja, sencilla, bombo como del 16, tarola, un tom de piso, dos platillos, sabian y hi-hats. Erubiel se puso a hablar con su amigo el promotor y después de presentarnos, nos sentamos a escuchar a la banda principal, Tocaron my favorite things, inner urge Y algunas piezas de su autoría Después fue nuestro turno En la mitad del gig, Llegó otro de los contrabajistas amigos de Eru.
Continuamos tocando, la verdad yo me sentía muy emocionado porque me gustaba mucho el kit de la batería.Terminamos de tocar como a las 10 de la noche y Javi (el promotor) nos invitó unos tragos, yo pedí un Negroni, Platicamos un buen rato, yo estaba ebrio. Nos pagaron y salí de ahí con Eru. Nos vemos en el metro placticando cosas sin mucho sentido, a veces son los mejores charlas.
Tiempo después tuve una presentación de nuevo ahí y como no podía dejar de ser, invité a mi buen amigo Eriubiel, esta vez con un set bien preparado, aunque esa es otra historia.
caminé a casa desde coyuya, ya no pasaban combis, llegué y prendí la tele, la televisión abierta los sábados en la madrugada, eran un asco, pero ahí estaba Billie, mi gata, haciéndome compañía, pequeña gatita jazz, se llamaba así por billie holliday, Ahora que lo pienso, sólo una persona que he amado me ha llamado gatito jazz, me gusta.
Abrí otra lata de cerveza...