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domingo, 24 de mayo de 2020

La primera vez que escuché a Bob Dylan

Algo que me gusta mucho de Robert Zimmerman, es que es desafiante, estoico, resistente,  se la pasaba desafiando todo el tiempo, desafiaba a la muerte… de hecho, la desafió por mucho tiempo, y todo el mundo sabía de la relación amor-odio de Dylan y la muerte, de hecho véase en el álbum “Dylan & The Dead”. Desafiaba a su audiencia también, la primera vez que se paró en un escenario, con una guitarra eléctrica y una banda (casualmente llamada “the band”) recibió abucheos, y un hombre desde hasta arriba del recinto le gritó. <Judas> a lo que bob le respondió “No te creo, mientes” y le dijo a su banda “toquen más fuerte” Mientras tocaba “Like a Rolling Stone

Dylan es un hombre de cambios, cambió su propia manera de hacer música, y no sólo la suya, de no haber sido por Dylan, quizá The Beatles, no hubiera alcanzado la “Madurez musical” que alcanzaron en Sgt. Pepper Lonley Hearts Club Band. Inspirado por una conversación entre Lennon, McCarney y Dylan, se dieron cuenta de que no estaban ofreciendo nada más que “oh oh baby, oh oh i love you” eso significa que se necesitan personas que te digan qué es lo que estás haciendo mal, no aplica únicamente para la música.

Hoy 24 de Mayo, es el cumpleaños número 79 de el señor premio Nobel de literatura (rechazado dos veces) Zimmerman. 79 años y sigue haciendo música, Justo en estos momentos, mientras escribo esto, encerrado en mi hogar en plena cuarentena, mientras escucho a mis sobrinos jugar, escucho el tema “False Prophet” que sacó hace no mucho, es un adelanto de su nuevo material “Rough And Rowdy Ways” que se estrena a mediados del próximo Junio. Tiene un ritmo blusero sin caer en el blues, es el estilo DYLAN. Debería estar registrado, curiosamente me pasó algo interesante cuando escuché completo el tema, me remontó a hace ya varios años, cuando la primera vez que escucho a Dylan. Pasa que ya había escuchado un par de temas acústicos cuando tenía unos 15 años, pero la primera, primera vez que lo escuché bien, fue cuando escuché el Álbum “Highway 61 Revisited” el primer tarolazo de “Like a roling Stone” fue una completamente revelación, pocos momentos son así en la vida, pocos que yo recuerde, como la primera vez que escuché a “The Libertines” con “can’t stand me now” o la triada mayor de “Giant steps” de John Coltrane.


Esos menos de 20 segundos de armónica al estilo Dylan, son los mejores invertidos en toda la historia de un disco, de hecho es curioso, porque fue la segunda vez que quise tocar la armónica para imitar a alguien, la primera fue con u2 y ver a bono tocar la armónica en “Desire” luego te das cuenta que aunque no suene mal, Bono es un fiasco en la guitarra y en la armónica, pero… es un buen chico.

Mi primer armónica fue un regalo de mi madre, de hecho recuerdo que la llevé a la secundaria, y un tipo la dobló por la mitad en aras de joder al prójimo, lo bueno de ésta historia es que yo le doblé la quijada a ese compañero de un derechazo impulsado más por el coraje que por querer (saber) pelear pero lo malo de no aprender boxeo o pelear desde pequeño es que pegar sin saber trae consecuencias, el tipo no iba a parar ahí, así que la pelea fue a parar al baño de la escuela y nos regañó una prefecta, aunque no nos llevó con el director. Mi segunda armónica y que conservo hasta el momento es una “Honer” que compré con mis ahorros a los 16 y la primer canción que saqué de Bob Dylan, fue precisamente “Like a Rolling Stone” me sentía todo un Dylan, con mi saco harapiento, mi boina de cuadritos mi guitarra y mi sostén de armónica, eran buenos tiempos.

Un tiempo después escuché a alguien de Mexicali baja california de nombre Juan Cirerol, escuché que tenía un estilo muy similar a Dylan en la armónica (evidentemente influenciado por la música del músico estadounidense) y escuché sus letras, es como si abriera mi viejo poemario y encontré mucha mierda, me dije, si este tipo puede, tú puedes, luego me agregó como amigo a Facebook, comentó un tema que subí de Billie Holiday “Sophisticated Lady” y charlamos un rato, buen tipo, tiempo antes lo había encontrado en el tianguis de "El Chopo" no más alto que yo y un poco regordete, aunque ya no sé nada de él, no sé si esté vivo, en fin.

Y tocando el tema del Boxeo, todo el mundo sabe lo fan que es Bob Dylan al mundo del boxeo, y que le dedicó el tema “Hurricane” al boxeador  Rubin Carter, acusado injustamente de un triple homicidio. Y aquí en México la vez que boxeo en el Gimnasio Nueva Jordán en la colonia Cuauhtémoc, fue me parece la vez que el presidente de la comisión de cultura y cinematografía (antes headliner de “Solo para mujeres”) Sergio Mayer, trajera al cant

autor a la Ciudad de México en aquel entonces llamado “DF”  

Pero ya sea en una tarde soleada, un momento con un amante, en la carretera, un día de estrés en la cuidad, escuchar la música de Bob Dylan siempre será una buena opción para satisfacer algo dentro de nosotros, Feliz cumpleaños Robert, y gracias por enseñarnos que la respuesta, está siempre en el aire.


jueves, 7 de mayo de 2020

"Dakar" John Coltrane - Reseña



(Diarios de coronavirus- reseñas de discos)


La herencia de la música de John Coltrane, trae consigo un sinfín de matices de valor intrínseco, desde los recuerdos de el primitivo tambor africano que nos recuerda los Timbales usados en “A Love Supreme”, pasando por la compleja secuencia armónica al estilo belá bartok que sin querer plasmó en una de sus obras más reconocidas (Giant Steps) hasta recuerdos de la capital de Singapur.


Parecieran lejanos aquellos años sesenta, con la moda de los pantalones acampanados, las campañas en contra de la guerra, un John Lennon más cerca de su amor por Yoko que por la banda con la que se inició en Liverpool, pero una década se dice mucho, por ejemplo ¿qué pasaba en 1963? Bueno, el 5 de Agosto de ese año, Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido, firmaban “el tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares” ese mismo año, pero el 23 de Noviembre, reino unido estrena lo que sería una de las series con más relevancia y éxito en su lengua natal “Dr Who” y aprovechando que mencioné a John Lennon, ese mismo año, pero un 8 de abril nace el hijo de John, Julian Lennon. Claro, un año relevante, sobre todo para el tema que nos reúne hoy,pero un par de años antes, ahí, en lo Underground, en lo bajo, en lo que pareciera nadie notar, en el año 1957 Bajo el nombre de Prestige Records, nace el álbum “Dakar” de John Coltrane. Pero, Alto ahí, en realidad los créditos son de Pepper Adams y Cecil Payne y originalmente fue pensado para que Coltrane fuera un “sideman” un acompañamiento, como miles Davis en “Somethin’ else”  de Cannonball Aderley, pero sin robarse el protagonismo y el álbum fue meramente un “reissue” de un solo lado de 16RPM de nombre “Baritones and French Horns”, otra cosa que es imporntante aclarar es que los créditos de la primer grabación de estos experimentos, estaba bajo los créditos de “Prestige All Star” y no fue hasta 1963 que el crédito se le dio a coltrane, quizá por el tema de que su carrera iba en ascenso, En fin.



Para la grabación del disco se tenía pensado al hijo pródigo de los esotéricos, Thelonious Monk en el piano, pero por alguna cuestión, terminó grabando el pianista Mal waldron, y el personel para esa grabación quedó así: John Coltrane a su noble sax tenor, Cecil Payne y Pepper Adams al Barítono, como ya dije, Mal Waldron al piano, Doug Watkins al contrabajo y un sincopado Art Taylor en la batería, fue así como nos darían un para nada desapercibido por la crítica “Dakar”.


El álbum abre con la pieza Homónima del álbum “Dakar” con la potencia pulmonar del barítono e incorporándose poco a poco, Coltrane se pinta solo para lo que mejor sabe hacer, mientras Art Taylor Juguetea con el tom de piso y el aro del mismo alternando su swing a cuatro cuartos, dejándonos listos para el próximo tema que es “Marys’s Blues” con un barítono chirriante, casi obsceno en la entrada y de manera magistral incorporándose al Bop-head, la improvisación por parte de todos los músicos, jamás de los jamases podría decepcionarnos, ya casi al final, se sube el tempo abruptamente, un Double time. En “Route 4” Art Taylor acompaña a Coltrane en su entrada, para después subir el matiz e incorporar a un vívido up tempo swing, es aquí cuando Mal Waldron nos sorprende con su Agilidad para improvisar entre pasajes bien creados para volver a casa siempre, a la Tónica. Y Art Taylor entra en su primer solo en todo el Album.


La primer Balada “Velvet Scene” es sublime, y tenemos a un John siendo tan Coltrane, casi como en una que otra pieza de  “Soultrane”.


“Witches Pit” nos regresa un poco al rítmo original, más rápido, pero sutil, pero nunca agresivo, en la improvisación escuchamos los típicos “cuartos” que es una mirada rápida a la batería por cuatro compases (generalmente) y volviendo a un lick de instrumentos turnados.


Y ya por útlimo tenemos el tema “Cat Walk” que como su nombre lo sugiere, nos recuerda a un gato caminando, noble haciendo el cliché por parte de Art Taylor de abrir y cerrar el Hi hat  como parte de ese suave swing, como la “Música sexy” que nos acostumbran en televisión, con el contrabajo de Doug Watkins haciendo el famoso Walkin’ Bass para darle sabor y textura a ésta pieza.


Sin dudas un álbum para sentarse a escuchar, ESCUCHAR, o quizá como acompañamiento para aquellos que no tienen tanto conocimiento en el mundo del Jazz, yo siempre lo he dicho, nada de eso importa, aunque seas músico y aunque no, la música es para gozar y hacer la vida más llevadera.


Si quieren escuchar este álbum, les dejo éste link para descargarlo.